Sin guardapolvo
A partir de su muerte comienza una nueva etapa cargada de culpas, excusas, oportunismo y movilizaciones.
A pocos minutos de la noticia de su muerte recibí un mail, un reenvío masivo sin firma responsable, en el cual se convoca a las marchas en repudio. Hasta allí, perfecto. El texto aprovecha para cargar las tintas sobre Kirchner por su responsabilidad por acción u omisión en la Ley Federal de Educación, y en la de Financiamiento Docente. Y allí es donde las aguas se enturbian.
Que Kirchner es parte responsable por la situación docente, por la continuidad de esa situación, no hay dudas, pero la represión y asesinato de Fuentealba están por encima del reclamo docente.
La represión fue ordenada por el gobernador neuquino Jorge Sobisch, a una policía provincial con un amplio prontuario por violencia y asesinato. La muerte de Carlos Fuentealba no es una cuestión docente.
La convocatoria termina con una consigna (que más parece una orden) que dice "los docentes deben concurrir con guardapolvo". Soy docente y no pienso ponerme ningún guardapolvo cuando vaya a repudiar el asesinato de un trabajador en una marcha. Que se trate de un maestro, albañil o enfermero es irrelevante. No es un reclamo gremial, va mucho más allá.
Las marchas docentes por reclamos docentes no deberían mezclarse, y no me interesa el espíritu de cuerpo ante este asesinato.
No es la primera víctima de la represión policial, y lamentablemente no tengo ninguna esperanza de que sea la última, ni que sus responsables políticos sean condenados. Quizás, porque es necesario, el asesino a sueldo que disparó el cuasimisilazo que destruyó la vida de Fuentealba, y su familia, sea identificado, y castigado públicamente, para que "veamos" que hay justicia.






